“Estatuto del Periodista. 70 años”, el nuevo libro de CTP Ediciones

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El Colectivo de Trabajadores de Prensa (CTP) presentará el sábado 18 el segundo libro de su sello editorial: en este caso, Estatuto del Periodista. 70 años”, del periodista y abogado Mariano Suárez. La cita será en la sede de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Solís 1158), a partir de las 12.

El libro, que realiza un balance de 70 años de aplicación de nuestro Estatuto profesional, será examinado justamente al calor de las experiencias de lucha del gremio del presente y será eje de una charla-debate en la que participarán los periodistas Claudio Mardones (Tiempo Argentino), Lorena Tapia Garzón (El Argentino Zona Norte), ambos protagonistas de experiencias de trabajo autogestivo derivadas de conflictos sindicales; y Francisco Rabini, delegado de Clarín y directivo del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa).

Prologado por León Piasek, presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas, el libro se presenta en un contexto crucial para los trabajadores de prensa, que afrontamos despidos masivos y una crítica situación salarial que se expresó en la contundente Marcha Nacional realizada el 8 de junio, con tres mil compañeras y compañeros movilizados.

“Estatuto del Periodista. 70 años”, que a partir de julio estará en todas las librerías del país, estará disponible el sábado en FATPREN a precio de costo.

Se trata del segundo material editado por CTP Ediciones, que ya había publicadoDiez ironías sobre la libertad de expresión”, con ensayos sobre el oficio de prensa escritos por periodistas y comunicadores de medios públicos, privados y populares.

CTP ediciones es una editorial conformada por trabajadoras y trabajadores de prensa que publica materiales especializados en comunicación, especialmente aquellos que ofrecen una perspectiva de clase. Con ediciones con calidad, diseño y distribución nacional, en formato papel y digital, al nivel de cualquier editorial líder del mercado, pero sin fines de lucro y con una agenda de títulos distintiva. Todos sus ingresos se reinvierten en la publicación de nuevas obras

 

El libro del CTP llega a Corrientes

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El Colectivo de Trabajadores de Prensa (CTP) presentará el libro “Diez ironías sobre la libertad de expresión”, el primer material de su sello editorial independiente, el viernes 27 de mayo en Corrientes junto con la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) y la Asociación de Periodistas de Corrientes (APC).

 El libro, que cuenta con diez ensayos autocríticos del oficio elaborados por comunicadores de medios públicos, privados y comerciales, ya había sido presentado en Buenos Aires, Tucumán, Mendoza y Entre Ríos. Ahora se presentará en Corrientes, el viernes 27 a las 10 en el salón de usos múltiples de la Asociación de Periodistas de Corrientes (San Juan 1498).

 Participarán de la presentación por el CTP, Tomás Eliaschev, a la vez secretario de Derechos Humanos de Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y delegado de la revista 23; y Mariano Suárez, delegado de la agencia Télam; ambos autores de algunos de los ensayos que en el libro vinculan la libertad de expresión con la libertad sindical de los trabajadores de los medios. También habrá disertantes de la APC y la FATPREN.

 El libro, “Diez ironías sobre la libertad de expresión” se encuentra disponible en todas las librerías del país y, en forma gratuita, en las principales Bibliotecas Públicas. Además se puede conseguir a un precio simbólico en su versión e-book para PC, tablet y celulares en amazon.com (link: http://goo.gl/0EfNfv)

 “Diez ironías…” inauguró una saga de materiales que indagará en forma crítica sobre el oficio del periodista y su rol -complaciente o beligerante- en relación el discurso de los medios, sean sostenidos por el poder político o económico. Escribieron en el libro Alejandro Wall(Tiempo Argentino), Agustín Lecchi (Canal 7), Colectivo de Revista NanJorge Duarte (Infogremiales),Laura Cabrera (Marcha), Laura Salomé Canteros (Marcha), Lionel Martín (Radio Sur), Mariana Correa (Marcha), Mariano Suárez (Télam), Noelia Leiva (Marcha), Natalia Vinelli (Barricada TV), Paola Aducci (docente), Romina Ruffato (Radio Nacional), Santiago Giordano (Radio Nacional) y Tomás Eliaschev(Veintitrés).

Próximamente daremos a conocer el lanzamiento de dos nuevos títulos de CTP Ediciones.

Conseguí el libro del CTP en todas las librerías

Algunos puntos de venta:


Ciudad de Buenos Aires:

Librerías Santa Fe:

Alto Palermo Shopping (Av. Santa Fe 3253 – Local 2012).

Av. Santa Fe 2224
Av. Santa Fe 2582
Av. Callao 335
Cabildo 605 (esquina Gorostiaga)

Librería Hernández – Av. Corrientes 1311

Librería Antígona BiBlioteca Nacional – Av. Las Heras 2597

Av.Callao 737

Librería Liberarte: Av.Corrientes 1583

Librería Paidós – Av. Santa Fe 1685

Av. Las Heras 3741 Loc 31.

Librería Obel Libros – Av. Corrientes 1230

Librería Soho Libros – Thames 1762

Librería Norte – Av. Las Heras 2225

Librería Deshoras – Córdoba 1541

Librería Ávila – Alsina 500

Organización Escolar – C. Tribulato 976

Librería Del Jurista – Talcahuano 427

En el conurbano bonaerense y otras provincias:

Boutique del Libro: Ushuaia – Calafate – Madryn.

Unishop: Unicenter – Adrogué – Nordelta


Librería Melómanos: Morón

Para comprar por Internet, con tarjeta de crédito y envío postal:

www.edicionesctp.org.

Presentación de “Diez ironías….” en Mendoza

ACT EN MENDOZA

Periodismo puertas adentro

Revista Veintitrés


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Una reivindicación del periodismo (deportivo)

Télam


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Una caracterización del periodismo deportivo, a menudo señalado de superficial, frívolo y hasta homofóbico y violento, es examinada -en clave histórica- por el periodista Alejandro Wall, que revisa en forma crítica los rasgos propios de esa especialidad en el libro “Diez ironías sobre la libertad de expresión”, publicado por CTP Ediciones.


Historias de periodistas comprometidos con su tiempo, con su oficio, con un abordaje profundo del hecho social y político del deporte, son cruzados en el ensayo con
otros que son emblema de un periodismo “para el que sólo vale ganar; el periodismo xenófobo y violento; el periodismo de Fernando Niembro y Marcelo Araujo, que hasta tuvieron una escuela”.

Wall reseña en su texto experiencias reivindicables del periodismo deportivo que revelan que también es posible el ejercicio de ese oficio en forma comprometida con los sectores populares.

Entre tantos relatos,
el periodista recupera la historia de lucha de los trabajadores de Clarín por recomponer la vida sindical dentro del diario a finales de la dictadura militar, proceso en el que la sección Deportes jugó un rol determinante.

En el clima áspero de la redacción de aquel tiempo aparecieron un día pintadas en los baños de la redacción con consignas laborales y un escrache al entonces director del diario, Marcos Cytrymblum.

“Hubo un escrache al director del diario y nos atribuyeron la movida a nosotros. Fue el desencadenante para que nos echaran a cinco compañeros”, recordó el periodista Gustavo Veiga citado en el texto de Wall.

Pablo Llonto, también surgido de Deportes, fue elegido delegado del diario en 1984.
Ese mismo año se recuperó el gremio de prensa al lograr la expulsión del interventor de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (APBA). Llonto fue despedido en 1991 a raíz de su actividad gremial.

El caso llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde todavía no fue resuelto. Llonto consiguió la solidaridad de Diego Maradona, que pasó años sin hablarle a Clarín en respaldo al delegado que tantas veces lo había entrevistado.

“El deporte se basa mucho en la emoción. Eso te hace ir hasta la cornisa, y a su vez te da una gimnasia enorme para entender ciertas cosas populares. Te saca de la tribuna de doctrina, de la corbata y las oficinas de Puerto Madero y te da otro contacto con lo que sucede en el país”, reflexiona el periodista Ezequiel Fernández Moores, consultado por el autor.

“Me inclino a pensar que es una sección especialmente avasallada y sometida a malos tratos, a desconsideraciones por encima del promedio”, señala sobre el mismo punto el periodista Alejandro Guerrero.
La figura de Dante Panzeri aparece una y otra vez en el texto. “Un conservador en lo político pero un rebelde del sistema que dominaba al fútbol”, lo describe Wall.

“Diez ironías sobre la libertad de expresión” es un libro de ensayos p
ublicado por el Colectivo de Trabajadores de Prensa (CTP) que incluye diez ensayos sobre la libertad de expresión de los trabajadores de prensa que trabajan en medios públicos, privados y populares.
Wall fue redactor del diario Crítica de la Argentina y editor de las webs de Ambito Financiero, Infobae y Perfil. Publicó artículos en las revistas Caras y Caretas, Veintitrés, Crisis, Un Caño y Anfibia, y en los diarios La Nación de Chile y El País de España. Desde 2010 trabaja en la sección Deportes del diario Tiempo Argentino. Escribió los libros “¡Academia, carajo! Racing campeón en el país del que se vayan todos” y “El último Maradona”, junto a Andrés Burgo, sobre el doping en el Mundial 94.

Una genealogía del folclore argentino

Télam


Santiago GiordanoEl canon de la canción folclórica -aquello que nombramos o silenciamos cuando enunciamos esa palabra- y su relación con la construcción de una memoria musical y política son el centro del ensayo elaborado por el periodista y músico Santiago Giordano y que forma parte del libro “Diez ironías sobre la libertad de expresión”, publicado por CTP Ediciones

Las disputas en torno al significado de la noción “folclore”, desde la mitología desplegada en torno a la “Zamba de Vargas” de 1906 hasta las ambiciones estéticas e ideológicas del Movimiento del Nuevo Cancionero, alumbrado en Mendoza en la década del ’60, son examinadas con rigor por Giordano en una lectura reflexiva y crítica de nuestra memoria cultural.

El texto no sólo analiza al cancionero folclórico desde el prisma musical sino como “una forma de sociabilidad posible”, y enfatiza su uso en la construcción de la idea de “lo nacional” entre fines del siglo XIX y comienzos del XX en el contexto del proceso de inmigración que recibió la Argentina.

“El folclore actuó como homogeneizador, un falso nivelador: por sobre la división de clases y sus conflictos estaban el folclore y sus símbolos. En ese sentido el folclore será el factor forzoso de unidad en lo nacional. Su emblema será la figura del gaucho, tan bueno como todos y cada uno de nosotros”, asegura Giordano.

El autor es conductor en Radio Nacional Folklórica (98.7) del programa “Nacional Folklórica presenta a Santiago Giordano” y de “Las fantasías del caminante”, por Nacional Clásica (96.7). También es colaborador de Página/12.

El ensayo analiza el proceso de la llamada Generación del ’80 y señala que “el primer gesto de la oligarquía en pos de construir el pasado fue negarlo”.

Señala que “la idea positivista que en el siglo XIX consagraba a la ciudad como ideal de salubridad y progreso y condenaba al campo como la plaza de la barbarie pasó a invertirse. Ahora necesitaban ‘civilizar’ al gaucho para usarlo como emblema de valores positivos ante la avanzada del inmigrante”.

En ese contexto Leopoldo Lugones se convirtió en el escritor oficial e “ideólogo del paradigma de la argentinidad”. Tuvo como correlato en el folclore la llegada a Buenos Aires del músico santiagueño Andrés Chazarreta, hecho considerado una suerte de “fundación moral del folclore”.

La piedra de toque de esa mirada se construye sobre la “Zamba de Vargas”, que remite al triunfo de las fuerzas leales a la Nación sobre las montoneras; el triunfo de Mitre sobre Felipe Varela. Es el inicio del movimiento tradicionalista.

“El cancionero quedó encerrado entonces en formas poético-musicales señaladas por una tradición que se detuvo al momento de su fundación. Sobre ese paisaje inmóvil, la idea del folclore delimitaría el sistema de subjetividades propias de los hechos artísticos, siempre controladas por valores que bajaban de un concepto esencialista”, escribe Giordano.

Esa concepción fue puesta en entredicho por el Movimiento del Nuevo Cancionero, una corriente estética alumbrada en Mendoza en 1963 impulsada por Tito Francia, Armando Tejada Gómez, Juan Carlos Sedero, Oscar Matus, Mercedes Sosa, entre más.
Fue una apuesta por renovar la tradición desde adentro, por revalorar aquello tan antiguo de “cantar con fundamento” y reconstruir los lazos entre la música del puerto y la de las provincias.

La propuesta fue revulsiva en ese tiempo que era, precisamente, el tiempo del folclore de masas. “Bajo un éxito comercial sin precedentes, la maquinaria del folclore -medios de comunicación, compañías discográficas y circuitos de festivales- incorporaba cuidadosamente lo que le servía y desechaba lo que creía inconveniente”, explicó.

Sobre la herencia del Movimiento del Nuevo Cancionero, Giordano concluye que “entre los pliegues de la historia quedará sobre todo aquella urgencia por fundar lo nuevo dando nombre a lo que ya existía: una canción argentina con contenidos profundos capaz de superar la herida absurda de la tradición”.

“Diez ironías sobre la libertad de expresión” en la TV Popular

Lanzamiento de “Diez ironías sobre la libertad de expresión”

Por Emmanuel Gentile para Marcha


El Colectivo de Trabajadores y Trabajadoras de Prensa acaba de lanzar el primer libro de su nuevo sello editorial: “Diez ironías sobre la libertad de expresión”, donde se debate sobre la necesidad de recuperar el poder de la palabra, hoy en manos de unos pocos empresarios y el Estado, para una comunicación popular que alcance también a los medios masivos.

Como lectores y lectoras, televidentes y radioescuchas que somos nos preguntamos muchas veces desde qué lugar nos hablan aquellos y aquellas que nos transmiten las noticias. Si nos cuentan todo, si piensan realmente lo que escriben, lo que dicen, si definen libremente qué es una noticia y qué no, o si simplemente responden sin miramientos a una directiva editorial incluso opuesta a sus propias convicciones e intereses.

A su vez, quienes elegimos hacer periodismo nos hemos encontrado, por múltiples razones, con serias dificultades a la hora de desarrollar nuestra profesión tal como la soñamos: en forma libre y con una perspectiva de cambio. En palabras de Rodolfo Walsh, para la gran mayoría uno de los máximos referentes en la materia, si no logramos torcer esas dificultades, lo que estamos haciendo entonces como periodistas no es más que “una farsa”.

El Colectivo de Trabajadores y Trabajadoras de Prensa (CTP) presentó  el pasado jueves el libro Diez ironías sobre la libertad de expresión, primera publicación de un nuevo sello editorial dirigido por los integrantes de esa organización gremial que “pretende promover debates sobre el quehacer periodístico”, según definieron sus propios impulsores.

El libro consta de 10 ensayos escritos por periodistas y comunicadores/as de distintos medios, tanto hegemónicos y comerciales como alternativos y populares, que vuelcan sus reflexiones acerca de las tensiones y contradicciones que aparecen en el desarrollo del oficio en torno a la disputa de la línea editorial y la construcción de sentido.

El lanzamiento del primer trabajo publicado por CTP ediciones tuvo lugar en la sede del Sindicato de Trabajadores del Subte (AGTSyP), en Carlos Calvo 2363, Capital Federal, y contó con la participación de cuatro de sus autores, quienes brindaron sus impresiones acerca del nuevo libro y de algunas de las preguntas que plantea, entre ellas una que aparece como central: ¿qué vínculos existen entre la organización gremial de base y la posibilidad de disputar las líneas editoriales que definen los patrones?

Para Tomás Eliaschev, militante del Frente Popular Darío Santillán y periodista del Grupo 23, esa discusión estuvo planteada desde los inicios del Colectivo de Trabajadores y Trabajadoras de Prensa, que lo tuvieron como miembro fundador, allá por el 2007.

“Trabajamos en medios de comunicación, pero estamos disconformes con lo que sucede, con cómo nos tratan nuestros jefes, con cómo nos tratan los empresarios, y con el periodismo que se hace. Empezamos a relacionar esas dos cuestiones desde el principio: cuánto tiene que ver nuestro derecho sindical con nuestra libertad de expresión. Esa fue la marca más distintiva del nacimiento del CTP”, rememora Eliaschev.

Si bien reconoce que los primeros pasos de la organización que integra tuvieron que ver principalmente con reivindicaciones sindicales y con forjar “lazos de solidaridad en un  ámbito donde se promueve el individualismo”, Tomás está convencido de que la discusión con los patrones no debe limitarse a la cuestión gremial. “Nosotros queremos que nos paguen bien, pero no para escribir cualquier cosa. Queremos trabajar en medios de comunicación que cumplan un rol social adecuado a los intereses de las grandes mayorías, a defender las causas que consideramos nobles y justas. Desde esa posición nos encontramos con que los medios se transformaron cada vez más en plataformas de lobby para los intereses de los dueños de esos medios, a los que lo único que les interesa es hacer negocios. Hay una sensación de disconformidad en las redacciones no ya solo con la cuestión salarial, sino con los contenidos”, sostiene el hijo del recordado periodista Pepe Eliaschev.

Si bien desde sus comienzos en la red Indymedia está muy ligado a los medios alternativos, como ex trabajador de los diarios Popular y Perfil conoce a la perfección el clima de las grandes redacciones. “La gran masa que realiza tareas periodísticas no se encuentra satisfecha en los lugares donde trabaja. Siente que algo raro pasa. Que hay apatía. Porque el tipo que tenés arriba lo que más le preocupa no es generar un cambio con la noticia que publiques, poder denunciar una injusticia y que se revierta, sino que lo que le importa es no tener quilombo, poder irse tranquilo y no joder a los intereses del patrón. Incluso van más allá en la censura que los propios patrones. Queremos dar esa batalla, y ese es nuestro desafío”, señaló el flamante secretario de  Derechos Humanos del nuevo Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba).

A su turno, Romina Ruffato, periodista y trabajadora de Radio Nacional con una vasta experiencia también en medios gráficos como Página/12 o Perfil, ahondó sobre la situación de los medios dominantes respecto a la cobertura de noticias de géneros, tema que trata en uno de los capítulos del libro junto a Laura Salomé Canteros (docente y periodista especializada en la temática).

“Hicimos con Salomé un pequeño panorama sobre cómo está la situación actualmente. Llegamos a la conclusión de que hay cierta toma de conciencia, pero a la vez, dialécticamente hay una invisibilización muy fuerte, y un trato bastante efímero sobre esta problemática”, explicó Ruffato.

Una de las preguntas que se hacen las autoras es por qué cuando se habla de violencia de género algunos casos “venden” más que otros. Y esto concluyeron: “Tiene que ver con el morbo. Los casos de femicidio, el modo en que la víctima fue asesinada, su edad, el lugar donde ocurre incrementa proporcionalmente las páginas de los diarios y las revistas y los minutos de radio. Por eso hay casos que llegan, casos que conmueven e indignan y otros de la misma gravedad que pasan desapercibidos. Esto de las muertes que valen y las muertes que no”, sostiene la flamante licenciada en Ciencia Política (UBA).

“Por otro lado, las fuentes que consultamos muchas veces reproducen la estigmatización de la que nos queremos salir. Ya sabemos todas las mujeres que no tenemos que ir a una entrevista con minishort porque nos pueden violar, y tampoco tenemos que quedar embarazadas a los 14 años de nuestro novio, porque seguro que en algo raro andábamos, seguro que nos drogábamos”, ironizó.  Y añadió: “Lamentablemente los prejuicios siguen tan vigentes como en la época de la dictadura. Nos importa mucho lo que decimos, pero también nos importa cómo lo decimos. Para nosotras, el lenguaje es un territorio de disputa de poder. Y callarnos o decir las cosas de una manera o de otra no es ingenuo, es político”.

Noelia Leiva, licenciada en Periodismo de la Universidad de Lomas de Zamora e integrante del CTP Zona Sur, coincidió con lo expresado por Ruffato y advirtió sobre la necesidad de concientizar a los futuros comunicadores y las futuras comunicadoras desde el momento en que inician sus estudios: “En el conurbano hay muchos espacios académicos que forman a nuevos y a nuevas periodistas, pero no en todas las aulas se dan estos debates. De alguna manera, nuestro objetivo y uno de los pilares en estos dos años de militancia es apuntar a cuestionar eso que parece dado en estos espacios de formación, para que los nuevos y las nuevas colegas comiencen a dar esos primeros pasos con el bichito de cuestionar, eso que nos hace tan bien a quienes estamos detrás de la palabra, de la imagen, de transmitir comunicación, que no es simplemente reflejar contenidos, porque sabemos que somos parte de la lucha por el sentido”, sostuvo la integrante de Marcha.

Por último, Natalia Vinelli, fundadora del canal de televisión popular Barricada TV, apuntó contra la conformación de lo que definió como un “versus” entre los periodistas que trabajan en medios comerciales y públicos, y aquellos que lo hacen en medios alternativos o populares. “Está esta doble lectura de que en el primer grupo está el profesionalismo, pero son acusados de mercenarios porque hacen lo que pide la patronal; y del otro lado se trabaja con libertad, pero también hay mucha berretada. A mí últimamente me cuesta mucho referirme a mí o a mi práctica como periodista de medios alternativos, la verdad es que esta idea del periodismo “alternativo” me está empezando a molestar. Me molesta porque me parece que está muy bastardeada”, sostuvo Vinelli.

Por eso llamó a “construir una experticia, un modo de producción de periodismo popular”. “Es lo que estamos necesitando como sector -analizó- porque si no siempre se mantiene esta diferencia, ustedes-nosotros, los que saben y los que no saben, los que son libres y militan pero militan, entonces no son periodistas, son militantes”. Para Vinelli, esa diferenciación se puede romper en la medida en que los periodistas empiecen a trabajar “en la construcción de ese periodismo popular”.

“Yo me pregunto, ¿cuándo fue más periodista Rodolfo Walsh? ¿cuando escribió en un sótano de Landro N. Alem y un hombre se animó y le publicó en entregas Operación Masacre? ¿o cuando publicaba noticias en un medio comercial como Primera Plana? La respuesta es obvia: un periodista no se define por el lugar de trabajo sino por la tarea que está cumpliendo”, reflexionó la docente de la UBA.

“Este libro y este encuentro aparece en un buen momento porque me parece que se están empezando a encontrar esas líneas paralelas que nunca se cruzaban. En este momento estamos en el nudo gordiano, podemos empezar a preguntarnos por nuestras prácticas, a ver dónde hay coincidencias y cómo podemos construir un tipo de periodismo que nos pueda contener a todos en tanto trabajadores y trabajadoras de prensa”, concluyó.

Entre las y los periodistas que colaboraron con la redacción de 10 ironías sobre la libertad de expresión se encuentran, además de los ya mencionados, Alejandro Wall, Agustín Lecchi, Colectivo de Revista Nan, Laura Cabrera; Lionel Martín; Paola Aducci; Jorge Duarte; Mariana Correa; Santiago Giordano y Mariano Suárez, quien fue además el motorizador y director editorial del libro.

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